miércoles, 24 de octubre de 2012

"Jornada 37,5 horas: Otra aplicación es posible". Tribuna del Dr. Javier López de la Morena


El Dr. Javier López de la Morena, intensivista del Hospital Ramón y Cajal, nos ofrece la siguiente reflexión: "Dada la dispersión de criterios utilizados para aplicar un aumento de jornada, dirigido fundamentalmente al ahorro, replantear su aplicación es necesario para evitar los agravios a los que se ha sometido a gran parte del colectivo médico. Parece imprescindible, para una aplicación más equitativa, revisar los resultados obtenidos durante estos meses y valorar la cuantía del ahorro durante este tiempo"(...)







Javier López de la Morena.
(...) "En definitiva, se podría decir que aplicando la norma de la manera más sencilla es decir, aumentando en media hora diaria la jornada que se venía realizando, la normativa hubiera sido más justa y en la práctica más fácil de poner en marcha. En cuanto al ahorro que se quería conseguir, a costa del trabajo médico, también habría sido mejor el descuento generalizado proporcional en todas y cada una de las categorías médicas. Con ello se seguiría cargando las tintas en el colectivo más castigado, pero no existirían agravios comparativos entre los diferentes sectores médicos.

En consecuencia, nos parece importante valorar la aplicación de esa normativa de acuerdo con los principales actores, quienes deberían tener voz directa con la Administración con lo que se evitarían los conflictos que generan normas poco meditadas y caóticamente implantadas. Dicha valoración otorgaría unas herramientas de trabajo tanto a la administración como a los profesionales que redundarían en una organización más acorde con los postulados científicos y mucho más generadora de ahorro. Para ello, se deberían estudiar conjuntamente las necesidades reales de la población, alejándose de criterios de política demagógica que solo produce rentabilidad a los partidos políticos (en su período de gobierno y sean del signo que sean), dándole al médico las herramientas necesarias para hacer su trabajo en las mejores condiciones posibles, condición “sine qua non” para que el profesional médico trabaje con la mayor eficiencia.

En esta continua insistencia que llama desesperadamente al entendimiento, que va en contra de manejos y componendas ajenas a la verdadera razón del servicio sanitario que es la atención al enfermo. No siempre la abundancia de centros cubre las expectativas de una población a la que se estimula para que utilice cuanto guste los servicios sanitarios, se le aproxima los centros de salud, generando una excesiva utilización del sistema y una sobrecarga asistencial excesiva. Aun así, la sociedad no valoraría positivamente dicho sistema sin el aporte científico y humano de los profesionales.

Tenemos un sistema sanitario público en cierto modo, modélico, que ha sido capaz de llegar a un nivel de excelencia comparable con los países de nuestro entorno. Sin embargo, estamos viviendo unos momentos donde las decisiones económicas imperan sobre otros criterios y afectan a sectores muy sensibles, por débiles, de la población debido a los brutales recortes realizados en sanidad que no solo afectan al salario de los profesionales, van a afectar de manera importante a la salud de la población. Las protestas que en muchas ocasiones, protagonizan los médicos se ven azuzadas por la inacción de los gobernantes ante focos ineficientes de la propia Administración sobre los que no se toman ningún tipo de medidas. No se eliminan consejerías, se mantienen dietas, prebendas mercados de influencias, incumplimiento de las leyes, etc., que distorsionan el posible acatamiento que en situaciones como esta debería sentir todo ciudadano que se precie.

Los médicos como parte importante de la sociedad a la que pertenecen, padecen la crisis en sus salarios, en sus condiciones de trabajo y en el deterioro de la relación con sus pacientes. Las quejas por las medidas implantadas de medicamentos no financiados, copago, etc., junto con la exclusión de algunos colectivos de la asistencia pública hacen difícil la comunicación. Por todo esto es necesario que el colectivo médico tenga un espacio de negociación propio que promueva el entendimiento y la mejor puesta en marcha de las medidas que proponen los gobernantes.

Es imposible introducir cambios que afectan a la mayor parte de la sociedad sin contar con todos los que las van a padecer. Sería razonable conseguir el mayor consenso posible ante una situación tan desesperada, habría que apelar al espíritu de la transición para trabajar todos en la misma dirección, sin fisuras. De esta manera el ahorro vendría de todos los sectores y se podría preservar la sanidad, como baluarte de una sociedad que aún cree en ella misma y un país que todavía puede ofrecer al resto de Europa una gran excelencia en muchas facetas de su actividad, entre ellas la sanitaria".

Javier López de la Morena