sábado, 29 de junio de 2013

CONTRAPORTADA. "Mirando al futuro", por Fernando Rivas Navarro


Dr. Fernando Rivas Navarro.
Hablar sobre la situación que vive actualmente nuestra profesión puede resultar redundante. Todos llevamos varios meses, años, sufriendo en nuestra piel un deterioro progresivo que nos ha llevado a un punto en el que la desidia, la apatía y hasta la desazón habitan nuestras mentes. Si antes hablábamos del desprestigio de la profesión médica, ahora ese parece un tema menor al haber socavado nuestra dignidad profesional con tanto ajuste de tuercas y precariedad laboral. Y en este panorama cualquier atisbo de cambio parece siempre a peor. 






Por eso, tratar de escribir unas líneas donde se hable de alternativas, de construir un cambio en positivo parece, cuanto menos, atrevido si no utópico. Y lo cierto es que no se puede decir que existan soluciones mágicas a momentos como los que hoy atravesamos, pero tampoco podemos asegurar que de aquí no vayamos a salir nunca. Sin duda alguna el cambio es necesario, real y o lo construimos nosotros o ya sabemos qué van a hacer los que tomen las riendas del mismo. 
 
La emigración se está convirtiendo en la alternativa para muchos que pueden y ven en el extranjero una oportunidad de prosperar. Nos dará pena, pero esa es la realidad del mercado y la oportunidad que nos brinda esta Europa que tanto amor/odio nos genera. Y digo Europa porque el 83% de los que emigran lo hacen en nuestro entorno europeo. La convalidación de títulos y la proximidad son dos bazas fundamentales que han animado a miles de médicos a buscar mejor suerte en otros países.
Otra salida que muchos exploran es la repetición del examen MIR. Ya la encuesta que publicó el Ministerio de Sanidad sobre los residentes de primer año que cogieron plaza el año pasado arrojaba un dato interesante: la segunda causa que motivaba a la gente a presentarse era encontrar trabajo (después de un mayor desarrollo profesional). Sin duda esta vía es interesante para quienes no quieren emigrar y pretenden continuar dentro del sistema, pero en los próximos años puede que esta salida sea mucho más complicada de explorar.
 
Y llegados a este punto a muchos se nos nubla la vista. ¿Qué más puedo hacer yo? Lo primero es recordar que somos médicos, y eso no es porque sí. Tenemos que darnos cuenta que nuestra preparación y nuestras capacidades son excelentes y no hay nada que se nos ponga por delante que no podamos al menos intentar, y en la mayoría de los casos ejecutar con éxito. Así que debemos abrir la mente, idear nuevas formar de ejercer nuestra profesión desde la participación en programas de salud pública y educación ciudadana, pasando por el trabajo en la industria biosanitaria como personal de productos, encabezando programas de investigación con ayuda de becas o formando parte de líneas ya abiertas que requieran de más gente para avanzar, desarrollando productos que puedan ser patentados pensando en los problemas a los que nos enfrentamos a diario, o indagando en las posibilidades que ofrece el ejercicio privado de la profesión. No hay que olvidarse tampoco de la docencia y la gestión que en muchos casos se encuentra altamente olvidada y que sin dudad necesita también de profesionales como nosotros para seguir avanzando. 
 
Debemos avanzar en el cambio tomando la iniciativa. La OMC va a poner en marcha una oficina de promoción de empleo para ayudar en la tarea. Y todo debe nacer del convencimiento de que a pesar de las dificultades, saldremos de este momento de crisis con esfuerzo y tesón.

Fernando Rivas Navarro
Vocal de Médicos en Empleo Precario
de la Organización Médica Colegial (OMC)